Las generaciones que llegan…
Por Cecilia Mariño Ucrós
Desde siempre la Familia Cuéllar ha llevado a La Manuelita impregnada en su actuar. Unos más que otros, unos de una forma y otros de otra, pero todos han estado unidos alrededor de esta causa común.
El tiempo pasa. Y cuando nos damos cuenta, los niños ya son jóvenes, los jóvenes ya son adultos y muy seguramente papás, y los adultos ya están llegando a la vejez. Una obra como La Manuelita, que se ha cimentado en los descendientes de su Fundador pasando su legado de generación en generación, no puede descuidar a las generaciones nuevas, a los que “llegan”. Por el contrario, tiene que buscar la manera de irlos involucrando, ojalá desde que nacen, para que cuando les toque tomar las riendas estén preparados y sintonizados con los principios y los valores que la han hecho grande y le han permitido perdurar hasta hoy.
su directora Cristina Neira, con quien se ha diseñado una metodología que involucra a todos los descendientes jóvenes que atendieron la convocatoria realizada el pasado mes de octubre. Los primeros resultados de este trabajo se verán en la Asamblea de este año.
La Manuelita nos necesita a todos los que están leyendo estas líneas. Hay muchas formas de vincularse a ella, con trabajo como voluntarios, con donaciones en dinero o en especie, con ideas. Hoy especialmente la obra requiere mucho apoyo, mucha creatividad, nuevas ideas y sobre todo personas que quieran entregar con generosidad algo de su tiempo para ayudar a la obra o para atender a los ancianos.
Por esta razón queremos aprovechar este medio para invitar a la quinta y sexta generación de descendientes a pensar en la Fundación, a generar ideas para continuar la obra y para asegurar los recursos necesarios, financieros y humanos, para que quienes son los huéspedes de La Manuelita puedan tener una vejez amable, alegre y tranquila.
Hacemos más digna y feliz la vejez de nuestros adultos mayores.

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