Dignidad en la vejez: el derecho a envejecer con respeto y bienestar
La dignidad en la vejez es un derecho, no un privilegio. ¿Cómo promover respeto, bienestar y acompañamiento responsable?
La dignidad en la vejez es un derecho, no un privilegio. ¿Cómo promover respeto, bienestar y acompañamiento responsable?
Muchas personas creen que la vejez está marcada por la soledad y la pérdida de felicidad, pero en realidad, esta etapa puede ser una de las más plenas de la vida si se cuenta con el apoyo, el cariño y un entorno adecuado. En la Fundación La Manuelita, trabajamos para que nuestros residentes vivan con alegría, rodeados de una comunidad que los valora, los cuida y les ofrece oportunidades para disfrutar cada día.
La clave para una vejez feliz no solo está en la salud física, sino también en el bienestar emocional y social. En nuestra Fundación, creamos un ambiente en el que cada persona se siente parte de una gran familia, con actividades y espacios diseñados para fomentar la alegría y la conexión con los demás.
Una de nuestras residentes, María del Rosario, llegó a la Fundación sintiéndose triste y sin motivación por la pérdida de un ser amado. Poco a poco, encontró en nuestras actividades y en la calidez de la comunidad un nuevo propósito, disfrutando cada día con entusiasmo y gratitud.
En la Fundación La Manuelita, creemos que la felicidad no tiene edad. Cada sonrisa de nuestros residentes es el reflejo de un trabajo lleno de amor y compromiso. Si deseas ayudarnos a seguir creando espacios de alegría para los adultos mayores, puedes hacerlo a través de donaciones, voluntariado o difundiendo nuestra misión.

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Este producto tiene múltiples variantes. Las opciones se pueden elegir en la página de producto
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En éstos dias de encierro me he dedicado a aprovechar el tiempo, y una de mis actividades ha sido ver charlas acerca de muchos temas; coincidencialmente han llegado a mi personajes que después de un evento en sus vidas se han dedicado a hacer cosas impresionantes: un señor que le amputaron una pierna, y decidió subir el Everest, una señora que se le murieron sus hijos, y se dedicó a ayudar a otros a superar el duelo, y así muchos. Personas valiosas, valientes que dedican su tiempo a realizar sus sueños. Gracias a esa información que recibí, reflexioné sobre lo que ha sido mi vida, y lo afortunado de tener la oportunidad de haber vivido a plenitud, queriendo a los que quiero, aprovechando cada momento, e intentando ayudar con lo que puedo a los que puedo.
No necesitamos ganarnos el baloto para hacer ese viaje que tanto queremos, no necesitamos conocer al amor de nuestras vidas para sembrar juntos la huerta que siempre hemos soñado, no necesitamos ser millonarios para ayudar a los que lo necesitan. Podemos hacer ese viaje con pocos recursos, podemos sembrar esa huerta cada uno en su casa, podemos con una libra de arroz ayudar a los que nos necesitan. Es simple, nuestras creencias sociales y espirituales (o religiosas) nos atan a estereotipos que no son reales, veo como esa persona sube el Everest con una prótesis en su pierna derecha, y como gente que cubre sus necesidades básicas ayuda a los otros.
Lo único que necesitamos son ganas, para hacer lo que queremos, sembrar esa huerta o ayudar a los que no pueden valerse por si mismos. Un perro esperando a ser adoptado. Un niño que no tiene un computador para sus clases virtuales. Un abuelito que lo tuvo todo y ahora sólo necesita cariño.
No tenemos que despertar por una experiencia traumática para darnos cuenta de lo que valemos y de lo que somos capaces de hacer, ayudar al otro nace del corazón y lo podemos hacer ya. La vida es ya. No podemos olvidar las lecciones aprendidas en el pasado, planeando el futuro con sentido, pero viviendo en el presente.
Un pan, un mercado, cinco mil pesos, un millón, comprar una libra de café, divertirnos en un bingo, no importa la cantidad si no el amor con el que se da.
¡Gracias a la fundación La Manuelita por su continuo trabajo de amor y dedicación, y por darnos la oportunidad de vivir en el presente dándonos cuenta que ayudar es más fácil de lo que creemos!
Autor: Mauricio Sussmann
Nuestros adultos mayores son los más vulnerables y para la Fundación La Manuelita son los más importantes. Por esta razón, te daremos algunos consejos para que los cuides.
Entre todos podemos ayudar para que las personas de la tercera edad no se contagien con el coronavirus (Covid-19).
En tus manos está su bienestar.
