Fundación La Manuelita, más de 100 años ayudando a los adultos mayores del país

Llegar a la vejez es una realidad que para la mayoría de las personas resulta un tema ajeno en el transcurso de su vida, un momento en el que los cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales presentan un declive importante, situación para la que muchas veces no se está preparado, convirtiendo el querer tener condiciones adecuadas para envejecer con dignidad, en una tarea maratónica que no muchos alcanzan. En Colombia tan solo cerca del 23 % de los adultos mayores logra tener una pensión, según datos de la Federación de Aseguradores Colombianos, Fasecolda, esto, sumado a las falencias de los sistemas de salud, la falta de dinero de personas cercanas, falta de tiempo de quienes se quieren hacer cargo o, hasta falta de compromiso, hacen que la población de personas de la tercera edad desamparadas o desprotegidas sea cada vez mayor.

Una responsabilidad económica y física que, en su mayoría, es asumida por los familiares, quienes en muchas ocasiones no saben cómo lidiar con los retos que esto acarrea, buscando soluciones como contratación de personal privado o también, hogares geriátricos cuando económicamente es viable. Pero ¿qué pasa cuando los seres más cercanos no quieren o no pueden hacerse cargo de manera económica o de manera física y emocional?

En Colombia existen fundaciones que se encargan de apoyar de distintas formas a esta población vulnerable, algunas con apoyo en salud, otras en recreación, alimentación y apoyo emocional, pero, encontrar fundaciones independientes que se encarguen de todos estos aspectos, ofreciendo un espacio permanente para que vivan tranquilamente en comunidad y sobre todo con un trato digno, no es fácil debido a los costos a los que conlleva.

En el año de 1915 nace en Colombia una de las iniciativas más importantes para el cuidado de los adultos mayores del país, se trata de lo que más adelante sería la Fundación La Manuelita, una entidad sin ánimo de lucro que después de 100 años, sigue trabajando por aquellos que no tienen un lugar para envejecer con dignidad.  

La Manuelita fue Fundada por Zoilo Cuéllar Sierra, un comerciante huilense quien decidió heredar en vida a sus 4 hijas, 14 casas que poseía en los terrenos que se conocen como el Barrio San Façon de Bogotá, esto, junto al propósito específico por el cual él las había construido. Dolores, Belén, Fanny y Ana Elisa, recibieron instrucciones precisas de su padre quien enfatizó, a través de una carta escrita el 2 de mayo de 1915, lo que a él le gustaría que continuaran haciendo con las viviendas.

 “Como ustedes saben, mi idea cardinal es la de procurar algún alivio a las familias infelices, cuyas fuerzas no alcanzan a darles medios suficientes para satisfacer todas sus necesidades. De consiguiente, al darles hospedaje gratis, se les presta un apoyo no despreciable.” Afirmó hace más de 100 años, Zoilo Cuéllar, Fundador de La Manuelita.

Lo que él inició como una de las acciones más nobles del ser humano que es dar techo al prójimo, terminó convirtiéndose en apoyo a uno de los grupos más vulnerables de la sociedad como lo son las personas de la tercera edad, esto gracias a que, con el paso del tiempo, las personas que ocupaban las viviendas se hacían mayores, evidenciado una problemática que se manifestaba en otras necesidades que salían a la luz, cuando se acercaban a su vejez.

Gracias a esto, 5 de los hijos de Zoilo Cuéllar, las 4 hijas mencionadas y su hermano Manuel Antonio, decidieron iniciar un duro pero gratificante trabajo, en el que no solo se ayudaba con un techo, sino en el que, además, se cubrían todas las necesidades de una persona desprotegida de la tercera edad. Así nació La Manuelita, Fundación nombrada de esa manera en recuerdo a Manuelita Durán de Cuéllar, esposa de Zoilo Cuéllar.

Un legado que ha superado todo tipo de obstáculos y que se ha convertido en una tradición familiar para las 7 generaciones de una misma familia, la familia Cuéllar, que desde hace un siglo han luchado, no solo para conseguir los recursos que mes a mes se necesitan para mantener a los cerca de 50 cupos que tiene la Fundación, sino para que la labor social que iniciaron sus ancestros nunca llegue a su fin.

Luego de haberse fundado en Bogotá y de haber cambiado de sede en algunas ocasiones, la Fundación La Manuelita se encuentra actualmente ubicada en la vereda Canelón en el municipio de Cajicá Cundinamarca, un espacio de 5.100 metros cuadrados, en el que cerca de 25 personas contratadas, brindan todos los cuidados adecuados para los 50 adultos mayores que hoy tienen una mejor calidad de vida, la cual se complementa con el trabajo de  alrededor de 80 voluntarios que aportan periódicamente su grano de arena con distintas acciones, entre donaciones de dinero, especie y tiempo.

Una vida digna y feliz, es tal vez uno de los pilares más importantes de la Fundación, lo cual se ve reflejado en los rostros de sus miembros que día a día realizan una serie de actividades que fortalecen su parte física, emocional y mental. Yoga, cerámica, canto, baile, costura, pintura, manualidades, caminatas entre otros son el elixir de la vida para estas personas de la tercera edad que gracias a la Fundación La Manuelita, hoy no pertenecen a la estadística de adultos mayores abandonados o desprotegidos.

Esta Fundación independiente, realiza actividades anuales como estrategia para recolección de fondos que ayudan en la manutención de sus miembros. Entre las más destacadas se encuentran conciertos, bingos y torneos deportivos, como el ya tradicional torneo de Golf de la Manuelita que, año tras año, se lleva a cabo en el Club los Lagartos en Bogotá, torneo que en este 2019, llega a su versión número 23.

Otro importante recurso para recolección de fondos, son los ya tradicionales Bastones de Oro, Honor a Una Vida y Bono Toda Ocasión, metodologías que implementa la Fundación como forma de expresar condolencias, a través de la compra de un bonos que al adquirirse cumplen tres funciones; La primera, ofrecer condolencias a una persona que haya perdido un ser querido. La segunda, dar recursos a la Fundación. La tercera, al entregarse a las familias o seres queridos de la persona fallecida, son invitados junto con el donante, a una misa que se ofrece en memoria de la persona fallecida.

Fundación la Manuelita, un ejemplo de constancia, trabajo en equipo y amor por el prójimo, un lugar que evidencia duras realidades de las que nadie está exento, ni mucho menos preparado. Un espacio que constantemente necesita apoyo y que nos recuerda que algún día todos seremos personas de la tercera edad.

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