Hogar para adultos mayores en Cajicá: un espacio de cuidado y amor
Nuestro hogar para adultos mayores en Cajicá, es un espacio digno, seguro y lleno de amor para vivir la vejez con tranquilidad.
Nuestro hogar para adultos mayores en Cajicá, es un espacio digno, seguro y lleno de amor para vivir la vejez con tranquilidad.
La generosidad no solo se trata de dar, sino de cambiar vidas. En la Fundación La Manuelita, cada aporte que recibimos nos permite brindar a nuestros adultos mayores un hogar digno, donde pueden vivir con tranquilidad, cuidado y amor.
Muchos de nuestros residentes han pasado por situaciones difíciles antes de llegar a la Fundación. Con el apoyo de donantes y voluntarios, podemos ofrecerles un espacio seguro, alimentación balanceada, atención y cuidado y actividades que fortalecen su bienestar físico y emocional.
Cada donación es una oportunidad para mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan. Con los recursos que recibimos, garantizamos:
Sin el apoyo de personas solidarias, estos beneficios no serían posibles. Cada aporte, por pequeño que sea, representa una esperanza para quienes han vivido en la vulnerabilidad.
La generosidad puede expresarse de muchas maneras. Puedes contribuir a nuestra causa con una donación económica, aportando alimentos, artículos de bienestar y primera necesidad. También puedes ofrecer tu tiempo como voluntario, compartiendo momentos con nuestros residentes y brindándoles compañía y afecto.
Si no puedes hacer una donación en este momento, compartir nuestra labor y difundir nuestra misión también es una forma valiosa de ayudar. Cuantas más personas conozcan el impacto de la Fundación La Manuelita, más vidas podremos transformar.
Cada adulto mayor que vive en la Fundación merece una vida digna y llena de bienestar. Con tu apoyo, podemos seguir brindándoles lo que necesitan para vivir con alegría y tranquilidad.
Si deseas hacer una donación o unirte como voluntario, contáctanos. Juntos, podemos lograr que más adultos mayores tengan la calidad de vida que merecen.
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Muchas personas creen que la vejez está marcada por la soledad y la pérdida de felicidad, pero en realidad, esta etapa puede ser una de las más plenas de la vida si se cuenta con el apoyo, el cariño y un entorno adecuado. En la Fundación La Manuelita, trabajamos para que nuestros residentes vivan con alegría, rodeados de una comunidad que los valora, los cuida y les ofrece oportunidades para disfrutar cada día.
La clave para una vejez feliz no solo está en la salud física, sino también en el bienestar emocional y social. En nuestra Fundación, creamos un ambiente en el que cada persona se siente parte de una gran familia, con actividades y espacios diseñados para fomentar la alegría y la conexión con los demás.
Una de nuestras residentes, María del Rosario, llegó a la Fundación sintiéndose triste y sin motivación por la pérdida de un ser amado. Poco a poco, encontró en nuestras actividades y en la calidez de la comunidad un nuevo propósito, disfrutando cada día con entusiasmo y gratitud.
En la Fundación La Manuelita, creemos que la felicidad no tiene edad. Cada sonrisa de nuestros residentes es el reflejo de un trabajo lleno de amor y compromiso. Si deseas ayudarnos a seguir creando espacios de alegría para los adultos mayores, puedes hacerlo a través de donaciones, voluntariado o difundiendo nuestra misión.
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En la etapa de la vejez, la dignidad es un derecho fundamental que debe ser garantizado. Sin embargo, muchos adultos mayores enfrentan condiciones de vulnerabilidad, falta de apoyo y dificultades que afectan su bienestar. En la Fundación La Manuelita, trabajamos con el compromiso de brindar un hogar digno, donde nuestros residentes reciban la atención y el cuidado que merecen, asegurando calidad de vida en esta etapa.
La dignidad en la vejez implica mucho más que cubrir las necesidades básicas. Se trata de proporcionar un entorno en el que los adultos mayores se sientan valorados, escuchados y respetados. En la Fundación La Manuelita, entendemos que:
El envejecimiento es un proceso natural que requiere atención integral. La falta de un entorno adecuado puede derivar en depresión, deterioro físico y aislamiento social. Al garantizar una vivienda estable y un trato digno, ayudamos a mejorar la calidad de vida de nuestros adultos mayores, fortaleciendo su autoestima y bienestar.
En la Fundación La Manuelita, nuestra misión es garantizar una vejez digna a través de:
Si compartes nuestra visión de brindar una vejez digna, te invitamos a apoyar nuestra labor. Puedes contribuir mediante donaciones, voluntariado o compartiendo nuestra misión con más personas. Juntos, podemos construir un futuro donde cada adulto mayor tenga un hogar lleno de amor y respeto.
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La Fundación La Manuelita no es solo un hogar para adultos mayores, es el resultado de más de un siglo de compromiso inquebrantable. Desde su fundación en 1915 seis generaciones han trabajado desinteresadamente para mantener viva esta misión, asegurando que los adultos mayores reciban el cuidado y la atención que merecen.
A lo largo de estos más de 110 años de historia, la Fundación ha sido testigo de incontables historias de esperanza, generosidad y entrega. Lo que comenzó como un sueño de apoyo y protección para los más vulnerables, hoy sigue siendo una realidad gracias al esfuerzo constante de familias que han dedicado su tiempo, recursos y amor para garantizar el bienestar de quienes han llegado a este hogar.
El trabajo en la Fundación no es solo una labor social, sino una responsabilidad que ha sido transmitida de generación en generación. Cada miembro de la familia ha asumido con orgullo el deber de continuar esta obra, entendiendo que la verdadera riqueza está en servir a los demás sin esperar nada a cambio.
Gracias a este compromiso inquebrantable, hoy contamos con:
Mantener una misión de esta magnitud durante más de un siglo solo es posible gracias a la solidaridad de quienes han creído en este proyecto. Cada donación, cada voluntario y cada persona que se une a nuestra causa es una pieza fundamental en esta historia de servicio.
La Fundación La Manuelita es mucho más que un lugar, es el reflejo de un legado familiar que ha demostrado que el amor y la dedicación pueden transformar vidas. Nuestra promesa es seguir adelante, asegurando que cada adulto mayor que llegue a nuestro hogar reciba el cuidado, el respeto y la dignidad que merece.
Hoy, tú también puedes ser parte de esta misión. A través de tu apoyo, ya sea con una donación o con tu tiempo como voluntario, ayudarás a que este legado continúe por muchas generaciones más.
Si deseas conocer más sobre cómo contribuir a la Fundación La Manuelita, contáctanos. Juntos, seguiremos construyendo un futuro lleno de amor y bienestar para nuestros adultos mayores.
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Hace unos años, en la Asamblea Anual de la Fundación la Manuelita 2018 para ser exactos,
Se presentó una de la crisis económicas de la Fundación, se necesita ayuda económica, en especie, en mano de obra…voluntariado, se necesita ayuda.
Es entonces cuando un grupo de descendientes de la 5 generación, se reúnen todas las noches de los jueves, alrededor de una sopita caliente y de un centenar de lluvia de ideas; nacen varios proyectos que hasta nuestros días están activas haciendo su contribución al sostenimiento de la Manuelita,
Entre los proyectos tenemos a La Tienda de las Herencias, El Bingo Familiar virtual, y la campaña deja una Huella.
El logo de este último proyecto, pretendía dejar una Huella en la vida de alguien, pero que debía representar el logo, que debía enmarcar?
Lograr que la mayoría de los descendientes estuvieran involucrados con la Manuelita, de una u otra forma.
Resaltar la mayoría de los valores que están presentes en la Fundación,
Es así como se llega al arte final del logo Deja una Huella.

Con los Adultos Mayores: Los Adultos Mayores están desarrollando actividades ocupacionales y lúdicas con el apoyo de voluntarios, contribuyendo así a la dignificación de la persona por medio de la estabilidad física, emocional y mental.
Con los descendientes y empleados: Los descendientes participado en comités relacionados con proyectos de interés de la Fundación. Manteniendo el bienestar de los empleados, su cualificación, el buen trato y sus garantías laborales.

Como organización ante la sociedad: Ser reconocidos por el trato digno y la calidad de los servicios que se ofrecen al adulto mayor como líderes de un modelo de organización familiar.
En cuanto a la sostenibilidad económica: Fortalecida la red de comunicación y compromiso de personas amigas. Y presentada una propuesta de servicios independientes de la Fundación, que permita tener tranquilidad económica, sin descuidar los instrumentos actuales de ingresos (bonos, y actividades recreativas de donación: almuerzos campestre , bingos y torneos deportivos, entre otros).
Llegar a la vejez es una realidad que para la mayoría de las personas resulta un tema ajeno en el transcurso de su vida, un momento en el que los cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales presentan un declive importante, situación para la que muchas veces no se está preparado, convirtiendo el querer tener condiciones adecuadas para envejecer con dignidad, en una tarea maratónica que no muchos alcanzan. En Colombia tan solo cerca del 23 % de los adultos mayores logra tener una pensión, según datos de la Federación de Aseguradores Colombianos, Fasecolda, esto, sumado a las falencias de los sistemas de salud, la falta de dinero de personas cercanas, falta de tiempo de quienes se quieren hacer cargo o, hasta falta de compromiso, hacen que la población de personas de la tercera edad desamparadas o desprotegidas sea cada vez mayor.
Una responsabilidad económica y física que, en su mayoría, es asumida por los familiares, quienes en muchas ocasiones no saben cómo lidiar con los retos que esto acarrea, buscando soluciones como contratación de personal privado o también, hogares geriátricos cuando económicamente es viable. Pero ¿qué pasa cuando los seres más cercanos no quieren o no pueden hacerse cargo de manera económica o de manera física y emocional?
En Colombia existen fundaciones que se encargan de apoyar de distintas formas a esta población vulnerable, algunas con apoyo en salud, otras en recreación, alimentación y apoyo emocional, pero, encontrar fundaciones independientes que se encarguen de todos estos aspectos, ofreciendo un espacio permanente para que vivan tranquilamente en comunidad y sobre todo con un trato digno, no es fácil debido a los costos a los que conlleva.
En el año de 1915 nace en Colombia una de las iniciativas más importantes para el cuidado de los adultos mayores del país, se trata de lo que más adelante sería la Fundación La Manuelita, una entidad sin ánimo de lucro que después de 100 años, sigue trabajando por aquellos que no tienen un lugar para envejecer con dignidad.
La Manuelita fue Fundada por Zoilo Cuéllar Sierra, un comerciante huilense quien decidió heredar en vida a sus 4 hijas, 14 casas que poseía en los terrenos que se conocen como el Barrio San Façon de Bogotá, esto, junto al propósito específico por el cual él las había construido. Dolores, Belén, Fanny y Ana Elisa, recibieron instrucciones precisas de su padre quien enfatizó, a través de una carta escrita el 2 de mayo de 1915, lo que a él le gustaría que continuaran haciendo con las viviendas.
“Como ustedes saben, mi idea cardinal es la de procurar algún alivio a las familias infelices, cuyas fuerzas no alcanzan a darles medios suficientes para satisfacer todas sus necesidades. De consiguiente, al darles hospedaje gratis, se les presta un apoyo no despreciable.” Afirmó hace más de 100 años, Zoilo Cuéllar, Fundador de La Manuelita.
Lo que él inició como una de las acciones más nobles del ser humano que es dar techo al prójimo, terminó convirtiéndose en apoyo a uno de los grupos más vulnerables de la sociedad como lo son las personas de la tercera edad, esto gracias a que, con el paso del tiempo, las personas que ocupaban las viviendas se hacían mayores, evidenciado una problemática que se manifestaba en otras necesidades que salían a la luz, cuando se acercaban a su vejez.
Gracias a esto, 5 de los hijos de Zoilo Cuéllar, las 4 hijas mencionadas y su hermano Manuel Antonio, decidieron iniciar un duro pero gratificante trabajo, en el que no solo se ayudaba con un techo, sino en el que, además, se cubrían todas las necesidades de una persona desprotegida de la tercera edad. Así nació La Manuelita, Fundación nombrada de esa manera en recuerdo a Manuelita Durán de Cuéllar, esposa de Zoilo Cuéllar.
Un legado que ha superado todo tipo de obstáculos y que se ha convertido en una tradición familiar para las 7 generaciones de una misma familia, la familia Cuéllar, que desde hace un siglo han luchado, no solo para conseguir los recursos que mes a mes se necesitan para mantener a los cerca de 50 cupos que tiene la Fundación, sino para que la labor social que iniciaron sus ancestros nunca llegue a su fin.
Luego de haberse fundado en Bogotá y de haber cambiado de sede en algunas ocasiones, la Fundación La Manuelita se encuentra actualmente ubicada en la vereda Canelón en el municipio de Cajicá Cundinamarca, un espacio de 5.100 metros cuadrados, en el que cerca de 25 personas contratadas, brindan todos los cuidados adecuados para los 50 adultos mayores que hoy tienen una mejor calidad de vida, la cual se complementa con el trabajo de alrededor de 80 voluntarios que aportan periódicamente su grano de arena con distintas acciones, entre donaciones de dinero, especie y tiempo.
Una vida digna y feliz, es tal vez uno de los pilares más importantes de la Fundación, lo cual se ve reflejado en los rostros de sus miembros que día a día realizan una serie de actividades que fortalecen su parte física, emocional y mental. Yoga, cerámica, canto, baile, costura, pintura, manualidades, caminatas entre otros son el elixir de la vida para estas personas de la tercera edad que gracias a la Fundación La Manuelita, hoy no pertenecen a la estadística de adultos mayores abandonados o desprotegidos.
Esta Fundación independiente, realiza actividades anuales como estrategia para recolección de fondos que ayudan en la manutención de sus miembros. Entre las más destacadas se encuentran conciertos, bingos y torneos deportivos, como el ya tradicional torneo de Golf de la Manuelita que, año tras año, se lleva a cabo en el Club los Lagartos en Bogotá, torneo que en este 2019, llega a su versión número 23.

Otro importante recurso para recolección de fondos, son los ya tradicionales Bastones de Oro, Honor a Una Vida y Bono Toda Ocasión, metodologías que implementa la Fundación como forma de expresar condolencias, a través de la compra de un bonos que al adquirirse cumplen tres funciones; La primera, ofrecer condolencias a una persona que haya perdido un ser querido. La segunda, dar recursos a la Fundación. La tercera, al entregarse a las familias o seres queridos de la persona fallecida, son invitados junto con el donante, a una misa que se ofrece en memoria de la persona fallecida.
Fundación la Manuelita, un ejemplo de constancia, trabajo en equipo y amor por el prójimo, un lugar que evidencia duras realidades de las que nadie está exento, ni mucho menos preparado. Un espacio que constantemente necesita apoyo y que nos recuerda que algún día todos seremos personas de la tercera edad.
