Merz, la compañía global que apoya a los adultos mayores desprotegidos.

La compañía internacional de estética y neurotoxinas Merz, fundada hace 110 años, ratificó su compromiso de trabajar por el bienestar de las personas, el cual durante décadas, ha sido buscar que se vean mejor, se sientan mejor y como consecuencia, vivan mejor.

En esta ocasión, la situación global ha permitido que su mirada de responsabilidad social, se dirija hacia los adultos mayores desprotegidos de Colombia, específicamente de la Fundación La Manuelita, la cual alberga más de 50 personas de la tercera edad en condición de vulnerabilidad. 

La Fundación La Manuelita provee de techo, alimentos, entretenimiento y cuidados en salud, a estos abuelitos que tanto lo necesitan, gracias a la ayuda de personas de gran corazón y compañías como la multinacional Merz, que entienden su necesidad y apoyan con donaciones en dinero y especie, permitiendo que esta bonita labor, sea un trabajo viable y un ejemplo de amor por los demás.

Creada hace 100 años, la Fundación La Manuelita está ubicada en la vereda el Canelón del municipio de Cajicá en Cundinamarca, la cual ha sido dirigida por una misma familia desde su creación, pasando por 7 generaciones que han hecho de este trabajo, parte de sus vidas. 

Un compromiso que la compañía Merz, plasma en un emotivo video con el que manifiesta su preocupación por los adultos mayores del mundo. 

Consejos para el cuidado del adulto mayor

Nuestros adultos mayores son los más vulnerables y para la Fundación La Manuelita son los más importantes. Por esta razón, te daremos algunos consejos para que los cuides.

  1. Si tienes síntomas como: dolor de garganta, fiebre, congestión nasal o malestar general, intenta NO acercarte a personas de la tercera edad.
  2. Si presentas síntomas leves de gripa y consideras necesario visitar a cualquier adulto mayor o vives con uno, no se te puede olvidar utilizar tapabocas.
  3. Si es necesario acompañar a tus abuelos o cualquier persona de la tercera edad, lávate las manos con agua y jabón. Recuerda que de esto depende su bienestar.
  4. Si vives con tus abuelos o con algún adulto mayor, asegúrate de limpiar todos los objetos que usa constantemente y verifica que también lave sus manos cada 2 o 3 horas.
  5. Recuérdales a tus abuelos evitar tocarse la nariz, ojos y boca.
  6. ¡Tranquiliza a tus abuelos! Explícales que es muy fácil evitar el contagio del virus siempre y cuando se tengan los cuidados adecuados.

Entre todos podemos ayudar para que las personas de la tercera edad no se contagien con el coronavirus (Covid-19).

En tus manos está su bienestar.

María Elena Merchán Camargo

«Como pobre lo tengo todo y como rica me falta mucho»

«Nací el día de San Billete y al otro día es fiesta»

Solo palabras de agradecimiento tenemos con Dios por habernos permitido tenerla en nuestras vidas, por su ejemplo y su amor. Una mujer de carácter, organizada y correcta en todas sus acciones, entregada a su familia y sus responsabilidades.

Sea esta la oportunidad para agradecerles por los servicios prestados durante el tiempo que compartió con ustedes. Ver la calidad de personas con las que estuvo rodeada en estos años nos ayudó a valorar más la labor que realizan en la Fundación La Manuelita, lugar donde creo nuevas amistades que disfrutaron junto a ella momentos especiales.

Los bendecimos por su servicio, cuidado y amor. Oramos a Dios para que sea manifestadas las promesas de Dios en sus vidas.

Su Famila, ¡gracias!

Aparatos eléctricos y electrónicos que ya no use, una forma de apoyar a La Manuelita

Los adultos mayores de la Manuelita, beneficiados gracias al programa Puntos Verdes de la compañía Lito, expertos en el manejo adecuado de residuos industriales.

Una de las problemáticas de contaminación más impactantes de los últimos años, ha sido el manejo inadecuado de los residuos eléctricos y electrónicos que generan un importante daño ambiental, convirtiendo el querer reducir el impacto negativo de estos desechos, en un reto para la sociedad en general y para muchas compañías que hoy son un ejemplo, no solo de emprendimiento, sino de trabajo responsable por un presente y futuro con menos contaminación.

Muchas personas desconocen el grave daño que ocasiona el mal manejo de los materiales con los que son fabricados muchos de estos aparatos y, además, también se suele desconocer cómo o en dónde deshacerse de elementos como televisores, equipos de sonido, teléfonos fijos, consolas de video juegos, celulares, Tablets, computadores, cables, pilas, baterías o cualquier aparato eléctrico, electrónico o electrodoméstico.  En ocasiones, estos artículos terminan siendo parte de la decoración, o pasando sus días en algún rincón de un depósito, casa u oficina.

La adecuada disposición final de estos residuos no solo genera una reducción de la contaminación del medio ambiente, sino que además es en la actualidad una importante industria que genera miles de empleos y que, además, permite que muchas empresas y fundaciones se vean beneficiadas.

Este es el caso de La Manuelita, una Fundación dedicada al cuidado de personas de la tercera edad desprotegidas, un hogar ubicado en el municipio de Cajicá Cundinamarca, que actualmente cuenta con cerca de 50 personas mayores, quienes pasan sus días disfrutando de una vejez digna, gracias a la labor de una misma familia que por más de 100 años y 7 generaciones, ha trabajado por el cuidado de los adultos mayores que por las circunstancias de la vida, no tienen los recursos ni cuidados adecuados para enfrentar esta importante etapa.

La Manuelita hoy hace parte del programa PUNTOS VERDES de la compañía LITO, empresa colombiana comprometida con el cuidado del medio ambiente y la protección a la salud humana. Lito es una empresa especializada en la adecuada gestión ambiental de excedentes industriales del sector eléctrico y telecomunicaciones, quienes a través del programa social Puntos Verdes, apoyan el trabajo de distintas empresas, recibiendo todo el material para desechar, que previamente hayan recogido, convirtiéndolo en puntos que, en el caso de fundaciones como La Manuelita, pueden ser redimidos en mercados u otros beneficios.

Por esta Razón, Fundación La Manuelita invita a todas las personas interesadas, a donar los aparatos que ya no usen, convirtiéndolos en un importante apoyo para los adultos mayores de la Fundación, elementos que se convertirán en parte del sustento de estos abuelitos que realmente lo necesitan. En www.lamanuelita.org, podrá conocer la labor que desde el año 1.915, se ha desarrollado por la vejez digna. También encontrará los datos de contacto necesarios para poder hacer su aporte, o también escribiendo al correo electrónico info@lamanuelita.org .

Familia Galeano Baños y Familia Galeano Castro

Gracias Señor

Te agradezco, Señor, en este día, que me concedes mirarte a los ojos, y que miras los míos, para entender todos los regalos que me has prodigado en esta vida. Delante de tu solio pongo mi corazón, agradecido por mi vista, por mi oído, por mis manos, por mis pies. He conocido todos los parajes imaginables de tu obra, y siempre me asombra la infinita variedad de formas maravillosas que no se repiten. He saboreado un sinnúmero de manjares que me han alimentado y sostenido para mis proyectos; ya pequeños, ya enormes; en los que he conocido el éxito, el fracaso, el cansancio, la alegría, los amigos, los contrarios, la abundancia, la escasez, el dolor y los alivios. He cantado canciones con mis compañeros, y en soledad he escuchado el agua del manantial que susurra entre las rocas. He podido disfrutar el rostro de mis familiares, las emociones de los seres cercanos y las de los seres desconocidos. He sabido el valor de abrazar a mi madre, a mi padre, así como al vecino desvalido. Unas veces he estado tendido en enfermedad sobre un lecho, otras veces le he dado bebida al postrado en cama. Aprendí a compartir el techo, y a descansar el solitario. Leí todos los libros que pude, escuché a los pájaros despertarme en las mañanas, sentí frío, sentí calor, y sigo sintiendo las infinitas maneras en que manifiestas tu amor por mí; el mismo amor que derramas para todos los seres. Me di cuenta que me albergas en un mundo lleno de maravillas, porque en cada ser existente vives Tu, y cada ser es un milagro de tu misma manifestación. Sin Ti, la vida carece de sentido, pero contigo, la vida es absoluto amor. Te agradezco, Señor, mi existencia, mi vida, mi ser, y mi consciencia. Me adentro en tu corazón, para que nunca me dejes salir de él.

MENCIÓN HONORÍFICA – AGRADECIMIENTO ESPECIAL

Los familiares de Hilda Rebeca Galeano Baños, expresamos un muy sentido agradecimiento por todas las atenciones y cuidados que le dispusieron en vida, durante toda su estancia en la FUNDACIÓN LA MANUELITA. Todos los años que permaneció en la Fundación fueron un enorme alivio para Hilda Rebeca. Y todas las acciones incansables y continuas que mantuvieron con ella, convirtieron una vida de sufrimiento en un hogar de amor, de salud, de tranquilidad, de apoyo, de alegría inconmensurable. Ninguno de estos logros hubiera sido posible con los solos recursos dentro del seno de la familia. Y no habrá manera de compensar todo lo recibido por Hilda Rebeca. La Fundación está llena de gente invaluable tanto en lo físico, como en lo espiritual.

Mención especialísima a la señora BELÉN UCRÓS DE UCRÓS, por tan maravillosa obra, por tan enorme gestión, por dar tantos beneficios a tantas personas. También sus hermanas, MARÍA TERESA UCRÓS DE TOVAR, LULÚ UCRÓS DE UCRÓS, y MAGDALENA UCRÓS DE MARIÑO. Extendida a todos sus colaboradores. Hilda Rebeca había quedado desamparada; pero en LA MANUELITA no solamente encontró un hogar digno, amable, acogedor, saludable; sino que también se encontró con una familia mucho más grande, compañías fraternales, cariño, comprensión, paciencia, apoyo, soporte, esperanza, y vida de calidad. La voluntad de la señora BELÉN habrá de ser compensada por siempre.

Todos los colaboradores de la FUNDACIÓN LA MANUELITA ponen su diario grano de arena para elevar una gran montaña de atención y amor, que sirven a tantos seres humanos que requieren de esas atenciones. Esos esfuerzos serán premiados al ciento desde el cielo, pues no hay otra manera para reconocerlos.

Nuestros votos por el bienestar de todos los internados en la FUNDACIÓN, y por todas las personas que trabajan por ellos allí. El Altísimo ya los tiene en su sello. Nos sentimos profundamente agradecidos con todos y cada uno de ellos. Dios los bendiga.

FAMILIA GALEANO BAÑOS y FAMILIA GALEANO CASTRO

Olga Bonell

Mientras tanto, en la oficina de Bogota……hasta pronto Olguita

Apreciada Olga:

Con mucho pesar recibimos la noticia de su renuncia al cargo que viene desempeñando desde hace 12 años en la Fundación. 

En la difícil tarea de contestar formalmente su carta, se me vienen a la memoria todos los gratos momentos que compartimos con usted desde la oficina de la Cra 15 con 76 hasta la que ocupamos hoy. Son muchos años de innumerables llamadas telefónicas, de juntas organizadas y de actas impresas, de acudientes, benefactores, empleados, directivas y voluntarios atendidos, de solicitudes de ingreso tramitadas, de bases de datos registradas, de incontables certificaciones de todo orden realizadas, de donaciones recibidas y recogidas, de bonos entregados, de misas preparadas, de miles de correos electrónicos recibidos y otros tantos contestados, y así muchas otras actividades que hicieron que hoy la Manuelita sea una mejor institución. 

Hoy en nombre de la Fundación, de sus abuelitos, de sus empleados y directivas, queremos darle las GRACIAS con mayúscula. Gracias por todo su compromiso, su voluntad de servir, su cálida sonrisa y su paciencia. Como dice uno de nuestros programas que estamos promocionando, usted verdaderamente “dejó una huella” imborrable en La Manuelita. Muchas gracias. 

Olguita, la vamos a extrañar. No podemos ser egoístas, entendemos las razones que la llevaron a tomar esta decisión, y debemos dejarla ir, pero no olvide que ésta es su casa. Le deseamos muchos éxitos en esta nueva etapa de su vida laboral. ¡Estamos seguros de que seguiremos contando con usted siempre!

Con sentimientos de gratitud y aprecio,

CECILIA MARIÑO UCRÓS

Área administrativa

Fundación La Manuelita

Palabras de Elisa Estevez, 

Despues de prestarle tus servicio durante doce años a esta intitucion, 

la Fundacion La Manuelita, te retiras con la cabeza y el corazon muy en alto porque sabes que has como buena las labores, que te encomendaron y seguramente otras de tu propia cosecha.

Nos hubiera gustado compartir mas tiempo contigo y gozar de tu amable compañía.

Se que eres un ser humano amable, cariñoso y que. Con una sonrisa en tus labios atendias a todo aquel que llegaba a la oficina de la Manuelitaen busca de una ifnromacion o entregar una solicitud o por cualquier otro motivo, y que salia contento de recibir ese trato que le dabas y que estoy segura salia de tu buena alma buena.

Hoy nos vemos reunidos para despedirte y yo, en nombre de las Directivas, de las damas voluntarias, de la Administradora, de los empleados y de los residentes; quiero agardecerte< que Papá Lindo te bendiga y te proteja.  

María Teresa Liévano Ucrós

Hablar en público no es de mis fortalezas, pero tal vez hablar de María Teresa y lo que significó para mi, haga que sea un ejercicio mucho mas fácil.

Me considero un hombre afortunado.  Tuve el doble de mamás de cualquier ser humano, la mía propia y la mamá de María Teresa quien me quiso como un hijo más.  Tuve el doble de hermanos, los propios, mis primos hermanos y los primos de mis primos que siempre me acogieron y quisieron como un más de su manada.

Pero de todo este grupo de gente fabulosa, estaba siempre María Teresa como un referente de hermana mayor, de guía, de norte de mi vida.  Siempre presente en todos los momentos.  Siempre ayudándome a tomar la mejor decisión.

Compartimos en la vida todo: los afectos, los paseos, los amigos, el amor por las cosas simples, por los escenarios de teatro, el cine del sábado, los almuerzos de domingo, siempre tratando de unir y atender a la familia.

Ella adoró a sus amigas de siempre, a las niñas del Sagrado Corazón, a sus amigas de Emaús, a sus primitas, y a sus sobrinos. Imposible ocultar su afecto por Maruja Vega, quien le sirvió de la manera más amorosa y desinteresada por tantos años.

Pero ella también tenía su familia distinta, la conformada por mi familia política y mis perros, y todos saben que el amor por Pascual la superaba. 

Grande María Teresa. Una mujer que nunca habló mal de nadie, una mujer que a todos acogía bajo su ala, que siempre dio alegría y transmitió entusiasmo.  Nunca le oí decir que algo le diera pereza y agradecía cada minuto de su vida como un premio que no podía dejar de recibir.  Era una dadora, nunca pensaba en recibir nada a cambio.

Sin lugar a equivocarme puedo decir que hoy si bien María Teresa no está en su cuerpo físico si está en cada uno de los corazones de todos nosotros.

Y para mi en lo personal, fue mi luz, mi guía, mi amiga incondicional, mi cómplice y tal vez la persona que más admiraba como soy yo, que no soy más que un ser humano lleno de defectos, pero que ella en su bondad los veía como las cualidades más maravillosas que cualquier persona pudiera tener. Así de bondadosa era.

No se si lo que siento es orfandad, viudez o cómo debo llamar este vacío que deja en mi vida, pero lo que si puedo garantizarles es que fui premiado con la presencia de esta mujer que llenó con su amor y alegría todos los vacíos de mi corazón. Descansa en paz María Teresa del alma, mi prima, mi amiga, mi todo.

Alejandro Ucrós Cuéllar

«La grandeza no se enseña ni se adquiere: es la expresión del espíritu de
un hombre hecho por Dios.»
JOHN RUSKIN

Papacito querido: 

Hace 15 años nos dejaste… parece que fue ayer, por lo vivo que te tengo en mi memoria. Que falta la que me haces! Tengo sentimientos encontrados… por un lado el dolor de tu ausencia pero por otro la alegría de tener tu recuerdo tan presente. 

Dejaste una familia fuerte y sólida que se ha encargado de que tu recuerdo permanezca vivo, actual. Cada alegría que tenemos, cada momento que nos da felicidad, cada dificultad, cada necesidad de un consejo, siempre tenemos un pensamiento para ti: «Como habría gozado Papá con esto…», «Esto le encantaría a Papá…». Te tenemos presente en todo, en las cosas simples de la vida como disfrutar una buena cerveza fría o en las más difíciles donde nos preguntamos: «Que haría Papacito para resolver esto?»

El hermano, el papá, el abuelo, el abogado, el amigo… un hombre incondicional, siempre dispuesto a servir, con una palabra amable y conciliadora, con un consejo sabio y desinteresado, con una prudencia indiscutible, con una sensibilidad inigualable, con una sonrisa, una caricia o una mirada llena de amor, de compromiso, de fidelidad en sus principios. Siempre tuviste una manera especial de vivir en Dios, cerca de la comunión y de la confesión, cerca del necesitado. Siempre con una mano tendida, buscando la justicia y haciendo el bien. Tan cerca de tus hijos como de tus nietos y bisnietos… entre tantos hijos, nietos y bisnietos y con la diversidad de las grandes familias, tenías el don de hacer sentir a quien estaba a tu lado como «el preferido».

La Manuelita no fue exenta de tu bondad, de tu disposición de servir. En toda tu vida la acompañaste en su crecimiento desde que pasó a ser Fundación hasta el tiempo actual, ayudando en todos los asuntos legales y laborales, siendo consejero de empleadas y voluntarias y, sobre todo, oyendo a los viejitos que con gran alegría esperaban tu visita semanal cuando acompañabas a tus hijas.

El mejor de los hombres, el mejor de los amigos, el mejor cómplice para disfrutar la vida con sensatez. Lector incansable, con quien se podía sostener charlas en diversos temas, que manejaba con humildad. Gozabas con todo: una ópera, un buen toreo, un paso doble, un libro, un whisky en las rocas, una cerveza fría en un día caluroso, una película que si resultaba buena decías: «está tremenda!».  Leías tu periódico haciendo descansos de sueño, el noticiero, los zapatos Florsheim, tus recuerdos del viaje a Europa, tus épocas de empleado en Cuéllar Serrano Gómez, tu oficina de Bogotá (en el centro de la ciudad), tu querido Ilarco, los almuerzos mensuales de toda la tarde con tus hijos, tus vacas con nombres muy propios, el sombrero vueltiao y el perrero, tu bastón, el inglés de Isidro, tus nietos… pero sobre todo los bisnietos que siempre estaban «célebres», tus tertulias con Antonio, tus ahijados, las visitas a Teté y, cuando ya no querías más visitas, tu casa, tu cama, tus pantuflas. 

Una vez me escribiste una dedicatoria en un libro: «Este bello librito queda en tus manos para que siempre te acompañe. Te ruego un cariñoso recuerdo para tu leal amigo, Alejandro». Hoy te digo que el mejor libro que me dejaste es tu vida, una vida que es el manual para acercarnos a Nuestro Señor, fiel testigo de tu entrega. Tenemos el deber de seguir pasando tu legado a los que te sucedemos en el tiempo.

Gracias Señor por haberme permitido vivir muy cerca de Papacito, por regalarme el tiempo para aprender de él, por quererlo como lo quiero, por compartir día a día su último año de vida. 

¡Papá querido, que falta nos haces! Te llevo en mi mente y en mi corazón por siempre.

Tu ahijada, Cecil.

Cita; 

Papá, mi Mamá y nosotros los 9 hermanos Ucros Cuellar, vivíamos en la casa de la Hacienda «El Vergel»; lo que hoy es el barrio de la Castellana, Mi Papá Abogado de profesión y campesino y ganadero de Corazón; 

Fue una persona muy trabajadora; se levantaba a las 4 am todos los días, para llevar la leche de sus vacas al sitio donde se la compraban;  Muchas veces los acompañábamos (en pijama y un gorrito de lana) volvíamos y nos acostábamos de nuevo para luego ir al colegio; Nos inculcaron que como hermanos siempre estuviéramos unidos, porque lo más importante que unos tenia eran sus hermanos. Papá era muy conciliador siempre amable y muy acogedor con todos los nietos, hijos yernos, y nueras.

Para la Manuelita fue una ayuda maravillosa; prácticamente hizo los Estatutos y todo lo relacionado con la Fundación como tal. Siempre pendiente de cómo íbamos fue un voluntario incondicional. Tanto él cómo mi Mamá nos dieron el ejemplo de ser muy amables y preocupados por las personas más necesitadas; a los que ayudábamos con lo que podíamos. El cariño, interés y compromiso con la Manuelita fue totalmente heredado. 

Lulú; 

Desde muy chiquitos mi papá nos inculcó el ayudar y querer a las personas menos favorecidas; hay estaban las viejitas de la Manuelita (cariñosamente hablando) a las que nos enseñó a querer. Cuando se vendió la Manuelita de río negro él nos ayudó muchísimo en toda la negociación  y también en la compra de lo que es hoy la Manuelita de Cajicá,  que hasta guarapo le tocó tomar donde fueron a formalizar el negocio con mi
hermana Cita. 

Cuando íbamos a la Manuelita ya mucho después lo primero que hacía era mandar comprar 2 cervezas una para él y la otra para Teo que era un viejito queridísimo de la Manuelita. Mi Papá era una gran persona amoroso,  cariñoso y adorado por todos.

Magdalena;


Mi papa, aunque no fue el fundador pero como lo hubiera sido, él siempre estuvo pendiente de La Manuelita y ayudándonos a nosotras a salir adelante. Inculcándonos el amor por las viejitas y estar pendiente de ellas. Como abogado nos ayudó en la parte jurídica haciendo los estatutos y haciendo diligencias aburridas, de toda clase. Siempre dijo que había que enseñarle a los nietos y bisnietos y siguientes, el amor por La Manuelita

Maria Teresa;

Desde chiquitas nos inculco el amor por los ancianos pues las instalaciones de la Manuelita quedaban muy cerca del Vergel donde vivimos hasta el año 1964 más o menos, siempre nos apoyó para que visitáramos a las viejitas en Rionegro que era donde vivían en ese entonces. Fue una persona muy especial al inculcarnos el amor y el servicio a los demás especialmente a los más necesitados los ancianos. Fue nuestro apoyo cuando se creó legalmente la fundación La Manuelita. Ya de edad nos acompañó a Cajicá y se estaba todo el día sin protestar porque nos demorábamos todo el día;  Fue un hombre Especial e inigualable y muy amoroso.

Alejandro; 

Papa fue quien jurídicamente determino todos los lineamientos de la Manuelita y en cualquier tema jurídico ayudo a defender siempre los intereses de la Manuelita – además le encantaban los viejitos,  hablar de La Manuelita con mis hermanas era su tema favorito y precisamente por eso creo que su legado de dar a los demás ha sido exitoso y ha marcado a cada uno de los integrantes de la familia.

Fernando;

Primero detrás de un gran hombre hay una gran mujer … mi Mamá Papá fue el artífice  de crear y hacer los estatutos de la Fundación La Manuelita  tengo el recuerdo que los hizo durante mucho tiempo en su oficina
de la carrera 8 cuando los hermanos de Mamá heredaron la institución. Él con mucho cariño hizo los estatutos y llevo a feliz término la creación de la fundación. Papá le tenía mucho cariño a La Manuelita y así  con su ejemplo nos lo transmito a sus hijos  yernos nueras nietos y bisnietos. El compromiso que el tuvo con La Manuelita fue todo y así  está demostrado con lo que se ha logrado hasta ahora en beneficio de los anciano.

Francisco;

Tengo un recuerdo muy lindo de Papá, como una compañía incondicional de Mamá, estuvo pendiente de todas las funciones de La Manuelita. Desde muy pequeño recuerdo que me llevaban a La Manuelita de Rionegro; Tengo un recuerdo de Papá acompañando el día entero a mis hermanas a La
Manuelita y como siempre ayudando en los temas Legales de la Fundación. 

Alfonso;

Mi papa fue el artífice de formalizar en una fundación creando los estatutos, no me acuerdo la fecha exacta, también hizo que La Manuelita fuera mixta, que hasta ese momento era solo para mujeres. Así mismo fue nuestro orientador desde el punto de vista legal y ético. Acompaño durante muchos años a mis hermanas en las decisiones de La Manuelita; Y las acompaño muchas veces como voluntario en Cajicá.

Eugenio;

El recuerdo que tengo de Papá en la Manuelita; recogíamos a Inés Ucros de Vásquez en Entrerios para ir a Cajicá; se compraba un par de Bavarias para el almuerzo una para El y la otra para un abuelo que se llamaba Teo. Saludaba a todos con gran cariño. Se sentaba en el escritorio en la oficina a leer el periódico y claro se quedaba dormido a los 5 minutos